5 de septiembre de 2016

Creatividad, juego, percepción, aprendizaje

Hoy dentro de nuestra nueva serie Lunes inspirador, antes de nada os quiero proponer que veáis este breve vídeo que hemos enlazado en la lista Motivacionales de nuestro Canal en YouTube. Es un test de atención y concentración. Aquí va:



Interesante... ¿no creéis?

Y es que a menudo vemos sólo lo que queremos ver o aquello que nos viene bien ver. Nos acomodamos, permanecemos en nuestra zona de seguridad y comodidad y llega un momento en que sólo percibimos lo que estamos acostumbrados a percibir o lo que nos parece "normal" o simplemente lo que responde a nuestras expectativas en ese momento.

http://redsocial.ifor.com.es/gotas-sabias/gs51

En nuestra tarea educativa, docente, formativa, es muy importante abrir la mente de nuestros alumnos o de los participantes, de modo que se arriesguen, presten atención e incluso lleguen a apreciar lo inesperado. Es la mejor forma de desarrollar el músculo creativo y retomar nuestro espíritu juguetón que sin duda nos ayuda a crecer, a sentirnos mejor y a aprender de manera más rápida y mucho más efectiva.

Os deseo una buena semana que comenzamos con esta breve parada para ponernos las pilas, reflexionar y comenzar con mucha energía. ¡Feliz día!


21 de julio de 2016

Storytelling: el análisis de historias de aprendizaje

 En Forma para Formar - Formación de formadores
En la sección de Storytelling de nuestra recursoteca básica acabamos de incluir una nueva ficha que nos da algunas ideas para llevar a cabo el análisis de una historia de aprendizaje utilizada como recurso metodológico.

Noa recuerda que es muy importante realizar una discusión planificada, que conduzca a los participantes a través de un camino de “descubrimiento”.

Esto les ayuda a transferir el aprendizaje y les proporciona una vía para reflexionar y aplicar esas reflexiones a su propia situación.

Te recuerdo que para acceder a los recursos de nuestra Comunidad sólo tienes que realizar un sencillo proceso de registro si aún no lo has hecho: pulsa aquí. ¡Estás invitado! :)

 En Forma para Formar

27 de junio de 2016

El “aprendizaje chatarra”, la aportación de valor y el “Y ahora qué…”

Decía un buen amigo mío y sabio en cuestiones formativas que la única justificación para el ámbito formativo es que el participante salga de ella capaz de hacer algo que no podía hacer antes.

Y me llamaba la atención siempre el énfasis que ponía en “hacer” y no en “saber”, porque el conocimiento que no conduce a hacer algo nuevo o a hacer algo mejor no es en absoluto conocimiento.

Sea cual sea la manera en que los profesionales desarrollan nuevas habilidades, bien sea en una sesión presencial, virtual o “blended learning”, ese aprendizaje sólo aportará valor si se aplica adecuadamente llegado el “momento de la verdad”.

Éste se produce cuando el profesional tiene la oportunidad de poner en práctica lo aprendido en su día a día del trabajo.

 En Forma para Formar - Aprendizaje chatarra
Los profesionales tras un proceso formativo tienen dos caminos, o bien aplicar lo aprendido en su trabajo, entonces diríamos que el aprendizaje crea valor, o regresar a su puesto de trabajo y seguir haciendo “lo de siempre”, entonces el aprendizaje no tendrá ningún valor y habrá resultado un “aprendizaje chatarra”.

Se dice chatarra al material que se desecha y que puede dañar la imagen de la marca o de la empresa.

Las estrategias de aprendizaje no pueden finalizar en la sala de formación o en el curso e-learning.

Nnecesitamos pensar en estrategias “Y ahora qué…”, el cómo vamos a aplicar lo aprendido y en cómo el jefe directo del participante está implicado también en esos procesos. 

El aprendizaje que no se transfiere al puesto de trabajo acaba resultando un auténtico aprendizaje chatarra. Realmente, ¿nos lo podemos permitir?

¿Cómo has evitado el “aprendizaje chatarra”? ¿Qué te ha funcionado?

 En Forma para Formar

16 de junio de 2016

“En Forma para Formar”: una buena manera de “afilar el hacha”


Comencemos con una curiosa historia...

Cada año, en un pueblo lejano, se celebra una feria del condado. Uno de los grandes acontecimientos de esta feria es el concurso anual de tala de árboles.

Cada año, desde hace veinte años, lo gana el mismo hombre, aunque ya se está haciendo mayor: está en torno a los setenta años más o menos.

En la última edición apareció un joven halterófilo fuerte y robusto que le desafió. En el concurso que duró toda la mañana, el joven nunca disminuyó ni moderó su ritmo, nunca se detuvo ni para tomar un poco de aire, ni para descansar un momento.

Era una maravilla de músculos y resistencia. Sin embargo, nuestro veterano participante ocasionalmente desaparecía detrás de la esquina de un granero unos pocos minutos cada hora.

Cuando el concurso terminó, el hombre veterano volvió a ganar. El joven no se lo podía creer, pero lo demostraban las enormes pilas de troncos como prueba.

“Sólo una pregunta”, dijo dirigiéndose hacia el hombre veterano, “¿Por qué desaparecía unos minutos de vez en cuando?”  El hombre veterano respondió: “Simplemente estaba afilando mi hacha”.

La metodología “En Forma para Formar” es como “afilar el hacha”, cómo nos preparamos para guiar al grupo desde su “nivel actual” a un “nuevo y mejor nivel” y que los participantes:

  • “Puedan” hacer lo que tienen que hacer, es decir, tengan el conocimiento que necesitan y la habilidad necesaria para realizar la tarea con independencia y con el estándar adecuado. 
  • Pero también, “quieran” hacer lo que tienen que hacer, porque lo que se les ha enseñado tiene valor para su trabajo, pueden tener confianza en sí mismos para realizarlo y el contenido ha sido relevante para su trabajo. 
Piensa un instante...
¿Qué es necesario hacer para estar en forma? 
Básicamente seguir los cuatro pasos que refleja nuestro gráfico:


Y ahora pensemos... 
¿Qué sería necesario hacer para estar "en forma para formar"? 
Si seguimos esos cuatro pasos tendremos las claves que puedes ver en este otro gráfico:




 En Forma para Formar

13 de junio de 2016

Mundo interior, calma interior

En estos días es fácil sentir que uno debe abordar todo cuando pueda, cuanto más mejor, ya que la incertidumbre nos hace temer que si no lo hacemos perderemos no sólo la oportunidad, sino también el hilo, a veces bastante fino e incluso deshilachado, que nos une con nuestra fuente de actividad.

En Forma para Formar - Formación de Formadores
No nos atrevemos a detenernos, a parar máquinas de vez en cuando, a reflexionar sobre si cada cosa a la que nos comprometemos es adecuada para nosotros o si por el contrario nos introduce en un camino de difícil retorno hacia nosotros mismos.

Y en ese no pensar más que en lo que tenemos delante, en aprovechar al máximo todo lo que nos llega, podemos olvidar con demasiada facilidad el alimento que sirve de motor para todo lo demás.

No paramos ni a echar gasolina porque tenemos mucha prisa y poco tiempo que perder. No miramos el mapa, porque vamos como locos a alguna parte, lo de menos es a dónde. Pero ¿qué ocurre cuando llegamos allí? ¿No te ha ocurrido llegar agotado y encontrarte exactamente en ninguna parte?

Sé, porque lo he experimentado en distintas ocasiones, que mi mundo interior es mi motor más preciado; un motor que con frecuencia se desengrasa, se hace más lento, aunque por fortuna no llega a detenerse. Y sé que si algo alimenta mi mundo interior, es sobre todo la calma que consigo cuando freno, cuando me detengo, cuando consigo que mi cabeza permanezca algunos ratos a baja velocidad.

A algunas personas les repone el ejercicio, a otras la música, a otras dar grandes paseos... A mí me gusta detenerme para poder experimentar en múltiples actividades creativas.

Y cuando no encuentro ese tiempo, mi calma desaparece, mi mente se agota, mi capacidad resolutiva se hace más lenta, cometo muchos más errores... y lo peor de todo, mi mundo interior se hace pequeñito, casi inexistente y ese rincón apacible interior, en el que me encuentro cómoda conmigo misma, queda cerrado por falta de suministro de energía.

He aprendido que mi cabeza debe descansar, incluso para decidir si todas las opciones que llegan son buenas para mí, o si sería mejor en algunas ocasiones seguir trabajando con la mirada fija en el objetivo, esperando aquello de que la oportunidad se encuentre con la preparación de la que he sabido ocuparme a fondo y sin ansiedad.

¡Qué importante, pero qué difícil en estos tiempos! ¿No crees! ¡Feliz semana! :)


 En Forma para Formar